Del Covid a la Soberanía Alimentaria

Crisis multisistémica: El Cuidado como centralidad y la Soberanía Alimentaria como eje de trabajo.

[1] Hoy estamos experimentando una fase histórica que involucra una recesión económica, mucho más profunda que la de principios del siglo 20 y multiversas  crisis socioambientales  que alarman sobre  la contaminación de los mares, la pérdida de biodiversidad, escasez hídrica, el aumento de temperatura, migraciones ambientales, entre otras).Además,  de la Pandemia por coronavirus que tiene en estrés a la población mundial poniendo en cuestionamiento los sistemas sanitarios.

[2] Experimentamos una crisis multisistémica. Sin lugar a dudas, la presión del extractivismo transnacional de los recursos naturales en Abya Yala (Nuestra América) y las diferentes alianzas de clases de la elite capitalista-neoliberal nacional con el sistema financiero, son parte de un modelo que promueve la mercantilización de la vida, el despojo de bienes comunes, la sobreexplotación de los ecosistemas y la persecución de cualquiera que defienda los DDHH ante las bases de la desigualdad, asociadas a la propiedad privada y acaparamiento del agua y la tierra.

[3] En Chile, esta Pandemia nos pilla en medio de un proceso constituyente desatado tras el estallido social de octubre, que cumplió ya 7 meses. Hoy, la revuelta popular sostenida por movilizaciones, organizaciones sociales, cabildos y asambleas territoriales, colectivas e individualidades, exigen el cambio no solo a nivel constitucional, sino de modelo socioeconómico.

[4] La Pandemia ha generado una crisis sanitaria, que nos vuelve a mostrar la cara de un modelo de desarrollo tecnocrático, de crecimiento continuo y de acumulación por despojo. Cuarenta años de gobiernos serviles al neoliberalismo han generado un deterioro en las instituciones del Estado, como por ejemplo el sistema de seguridad social y el sistema de salud pública.

[5] Este develamiento tiene tal nivel de crudeza y brutalidad, que carece de toda humanidad. Hemos visto movilizaciones en comunas de Santiago exigiendo ayuda en términos de alimento por el hambre, personas que se han muerto camino a su casa por el covid, grupos que se enferman por hacinamiento, personas esperando en ambulancias para ser atendidxs, etc.

[6] La cuarentena también ha sido caldo de cultivo para la violencia intrafamiliar cuyo foco habitual es la mujer y lxs niñxs. La incertidumbre de no tener trabajo o no tener ningún tipo de ingreso para comprar alimento, genera no solo problemas en el grupo familiar, sino en los segmentos de población más vulneravilizada, por ejemplo los adultos mayores o personas con movilidad reducida.

[7] Pero existe un resurgir, desde la memoria más profunda de las experiencias de pueblos que se organizan, con nuevos aires hoy: emergen las canastas solidarias, los apoyos en útiles de aseo y saneamiento, las ollas comunes, los comprando juntos. Las cooperativas de alimento, las redes de abastecimiento popular. Las huertas en los barrios toman otros alientos e importancia. Una suma de factores que siempre han estado allí, haciendo que las necesidades colectivas se encuentren y tomen objetivos comunes, para ir en la acción solidaria concreta.

[8] El primer llamado del mal gobierno ante el Covid 19 fue invitarnos a lavar las manos y usar mascarilla. En la ciudad se tiene acceso a agua potable, pero ¿Qué pasa en la ruralidad? Aquí la cosa cambia, dado que hoy sabemos que existen en Chile 136 comunas que tienen escasez hídrica[1] con un total de 400.000 familias. Lo que significa que alrededor de 2 millones de personas dependen de camiones aljibes siendo 8 de cada 10 recolectoras de agua rural, mujeres. A estas comunidades se les pasa 50 litros por persona diaria para resolver la higiene personal, sanitización de la casa, la preparación de alimento, etc.

[9] En territorios con mayor capacidad organizativa, como en Petorca, se han efectuado entregas de agua en bidones, ollas comunes y sanitización de locales. Las comunidades mapuches han realizado entrega solidaria de toneladas de alimentos en el sur. Eso es lo que se puede observar por el momento. Es probable que luego conozcamos otras experiencias de igual valor.

[10] Ante tanta realidad y necesidades concretas. Las preguntas que tenemos que hacernos son, ¿cómo administramos la casa?, ¿cómo cuidamos la casa?, casa en el sentido amplio que acoge todas las dimensiones planetarias. ¿Cómo nos cuidamos entre nosotrxs, trabajadoras y trabajadores, adultos mayores, niñes, juventudes?

[11] En este contexto de pandemia y ante la carencia e incertidumbre de muchxs compatriotas, ante la lógica deshumanizadora del modelo capitalista-neoliberal, que es revelado en plenitud, si observamos con atención, es el concepto de Cuidado, llamado que se hace desde diferentes expresiones de las disidencias, el cual debiera tomar centralidad en las prácticas del  cotidiano y de las acciones políticas.

[12] El cuidado de lxs enfermxs, de lxs niñxs, de lxs adultxs mayores, del agua, de las semillas, de los cultivos. El cuidado mutuo y de la naturaleza. El cuidado de nuestras relaciones de reciprocidad, comensalidad, cooperación, donación. EL CUIDADO como pilar fundamental de esta nueva propuesta que ensambla la Soberanía Alimentaria.

[13] Ante el develamiento de estos desafíos estructurales. Existen líneas de trabajo que surgen mirando la infinidad de prácticas emergentes.

Nuestra respuesta como pueblos organizados son la Soberanía Alimentaria y los CUIDADOS de la diversidad en todas sus dimensiones.

-Las consignas, “Cuidado de las Semillas Libres”, “El Agua y la Tierra para quien la trabaje y la Cuide” que han sido levantadas por los pueblos originarios y campesinos.

Ante la necesidad básica de alimentarse, la respuesta es organización para la acción solidaria concreta, donde el enemigo en común es el hambre.

-Una primera línea de trabajo es avanzar hacia propuesta de producción local de alimentos. En principio con la creación de huertas en las casas y también huertas comunitarias.

-Una segunda línea de trabajo es el fortalecimiento de la Articulación campo – ciudad, el desarrollo y sostenimiento de redes de productores campesinos y agricultores con organizaciones sociales y consumidores. No solo para la Pandemia, sino con un horizonte de más largo aliento.

-Una tercera línea de trabajo es profundizar la democratización de los procesos que generan estas experiencias, integrar el lenguaje inclusivo y fraterno, las formas de relacionarnos, los procesos transparentes, para superar la desconfianza y cualquier forma de dominio.

Estas líneas de trabajo requieren indudablemente un proceso de educación con perspectiva transformadora. El diálogo intergeneracional es fundamental en los procesos actuales que son aprendizajes activos y una fuente de insumos para las teorías que requerimos y la reproducción de la práctica del cuidado.

En este proceso co-construido, se van anclando en los pueblos formas de intercambio que ponen en valor los sistemas alimentarios, con el cual se han alimentado los pueblos ancestralmente. Es un laboratorio de buenas prácticas organizativas para gestionar los procesos de articulación entre consumidorx-productorx, acopladxs desde la reciprocidad y la cooperación.   

Para finalmente, después de esta pandemia, lleguemos con reflexiones profundas que permitan sostener la autonomía y desarrollo de ciertas experiencias.


[1] https://www.latercera.com/nacional/noticia/sequia-comunas-con-decreto-de-escasez-hidrica-ascienden-a-136/MXXUNOSJAJBDDNNSZDFLEQRYVM/#:~:text=Este%20martes%20venci%C3%B3%20el%20decreto,evaluando%E2%80%9D%20emitir%20un%20nuevo%20decreto.

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